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El papa Francisco pide que los abuelos vivan con sus familias para no estar solos

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En un emotivo encuentro con miles de abuelos y nietos en el Aula Pablo VI del Vaticano, el papa Francisco compartió un mensaje conmovedor sobre la importancia de mantener a los ancianos cerca de sus familias y comunidades. En un discurso cargado de sabiduría y empatía, el pontífice destacó que los ancianos no deberían ser dejados solos, sino que deben vivir en familia para fomentar el diálogo entre generaciones.

Francisco criticó las nociones de independencia excesiva, señalando que frases como «piensa en ti» o «no dependas de nadie» son engañosas y contribuyen a la soledad. Advirtió sobre las consecuencias devastadoras de la cultura del descarte, que a menudo relega a los ancianos a una vida solitaria lejos de sus seres queridos.

En lugar de eso, abogó por la creación de un entorno en el que los ancianos sean valorados y apreciados como portadores de experiencia y sabiduría.

El papa argentino instó a la sociedad a compartir sus recursos y a promover la convivencia intergeneracional como un antídoto contra el egoísmo y la fragmentación. Resaltó que los ancianos tienen mucho que enseñar, dado que han vivido muchos años y han presenciado eventos históricos que ofrecen lecciones valiosas para las generaciones más jóvenes.

Francisco compartió su propia experiencia personal, recordando las lecciones sobre la horrorosidad de la guerra que aprendió de su abuelo, quien había vivido en la Primera Guerra Mundial.

El papa Francisco, a sus 87 años, dio un ejemplo de humildad al llegar caminando al evento, desafiando sus problemas de rodilla, aunque luego utilizó una silla de ruedas para saludar a los presentes. La reunión, organizada por la Fundación ‘Età Grande’, contó con la presencia del reconocido actor y cómico Lino Banfi, quien elogió al pontífice como «abuelo del mundo».

En resumen, las palabras del papa Francisco nos recuerdan la importancia de honrar y cuidar a nuestros ancianos, ofreciéndoles compañía, amor y respeto en sus años dorados.

Su llamado a la convivencia intergeneracional resuena como un recordatorio poderoso de que todos somos parte de una misma familia humana, y que juntos podemos construir un mundo más compasivo y solidario.